5 enero – “PIENSA SIEMPRE QUE VENISTE A SERVIR, NO A QUE TE SIRVIERAN Y VERÁS QUE ENCONTRARÁS LA FELICIDAD QUE NUNCA HAS ENCONTRADO; SERVIR EXIGE QUE TÚ TRABAJES Y TE FORMES, Y PARA ESO NECESITAS DEL ESTUDIO DE TI MISMO Y DE LA ORACIÓN; SERVIR ES EL ÚNICO CAMINO QUE LLEVA A LA FELICIDAD, NO LO OLVIDES Y SIEMPRE QUE PUEDAS ENSÉÑALO”.  (Santo Judas Tadeo). Que tengáis un feliz día.

Ave María, Gratia Plena.

gratia

El día 8 de diciembre de 1854, el Sumo Pontífice beato Pío IX, por la
Bula dogmática Ineffabilis Deus, definió solemnemente como artículo
de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen con las
siguientes palabras:

“…con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos
y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen
María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el
primer instante de su concepción,… ,ha sido revelada por Dios y por
tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.
Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita,
de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y
entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y
que ha caído de la unidad de la Iglesia”.

 

Congreso Internacional Virgo Dolorosa.

Con motivo del III Centenario de la extensión a la Iglesia Latina de la fiesta litúrgica de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, el popularViernes de Dolores, tendrá lugar en la Ciudad de Carmona este congreso mariano internacional a cargo de la Fraternidad Seglar de la Orden de los Siervos de la Bienaventurada Virgen María. Conmemorándose igualmente los centenarios de la concesión a la Orden de la fiesta de los Siete Dolores en el mes de septiembre (1814) y de la memoria de Nuestra Señora de los Dolores a toda la Iglesia (1914). El carisma y espiritualidad servita en Carmona se remonta a 1739, por tanto la Fraternidad Seglar heredera de la V.O.T. de los Siervos de María celebra el 275 aniversario en esta ciudad.

 
El eje vertebrador del mismo es la figura de la Virgen María Dolorosa, desde un punto de vista interdisciplinar religioso, histórico, artístico y antropológico, es decir, caben todos los estudios referentes al hecho de la devoción mariana a los Dolores de Nuestra Señora.

Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen

Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen.

El próximo día 14 de Septiembre, Domingo, en nuestra Parroquia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, a las 10:00, celebración de Solemne Eucaristía en memoria de los Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen.

Oficia la Eucaristía D. Gabriel Pérez Sánchez, Corrector de la Orden.

 

Juliana Falconieri, Santa

Autor: . | Fuente: EWTN.com
Juliana Falconieri, Santa (Fundadora, Junio 18)

Fundadora de las Siervas de la Virgen María

Esta santa tuvo la dicha de ser sobrina de un santo (San Alejo Falconieri, hermano de su padre) y de ser dirigida espiritualmente por otro santo (San Felipe Benicio).
Nació en Florencia en el año 1270. Su padre era riquísimo y había construido por su propia cuenta un templo en honor de la Sma. Virgen de quien era sumamente devoto.

Los papacitos habían suplicado por muchos años a Dios que les concediera descendencia y al fin consiguieron que les diera esta hija que iba a ser su gloria y su alegría.

De joven era tan virtuosa, que San Alejo le dijo a la mamá de Juliana: “Dios no sólo te dio una hija, sino que te regaló un verdadero ángel”.

De niña acostumbraba pasar largos ratos rezando en el templo, por lo cual la mamá le repetía: “Si no concedes más tiempo a la costura y a la cocina, no vas a encontrar marido”. Pero aquella amenaza no le producía ningún temor, ya que sentía una inmensa inclinación hacia la virginidad. Habiendo muerto su padre cuando ella era muy pequeña, la mamá y el tío le prepararon un honroso matrimonio, pero ella los llamó aparte y les dijo que había tomado la decisión inquebrantable de quedarse soltera y dedicar su vida a la oración, a la meditación, a la caridad y al apostolado. Tenía apenas 15 años.

Bien preparada por su tío, San Alejo (fundador de los Siervos de María) recibió del gran apóstol San Felipe Benicio el distintivo de Terciaria de los Siervos de María. Este distintivo era un manto sobre la cabeza. Ella siguió viviendo en su casa con la mamá, pero observando una conducta tan religiosa y tan santa como la de una fervorosa religiosa. A otras les agradó este modo de practicar la vida religiosa (quedándose con sus familiares, pero observando una conducta como la de una santa monja) y siguieron su ejemplo. Todas llevaban como distintivo un manto sobre la cabeza, por lo cual la gente las llamaba: las muchachas de la pañoleta.

Creció mucho el número de las jóvenes Terciarias (se llaman terciarias a las que pertenecen a la tercera rama de una comunidad religiosa; la primera son los hombres; la segunda son las monjas y la tercera son las personas laicas que viven en el mundo pero llevando una conducta como de gente muy piadosa) y tuvieron que conseguir una casa para reunirse. Entonces ellas eligieron como superiora a Juliana. Su asociación tomó el nombre de “Siervas de la Virgen María”. Durante 35 años, hasta su muerte, dirigió nuestra santa a esta piadosa asociación, llevándola a un alto grado de perfección.

Juliana se propuso un Reglamento sumamente riguroso. Ayunaba tres días por semana, y a veces pasaba días sin comer bocado (sobre todo cuando se dedicaba a altísimas oraciones). Esto hizo que se enfermara muy gravemente del estómago (úlcera llamaríamos quizás hoy a la tal enfermedad). Los viernes los dedicaba a meditar en la Pasión y Muerte de Jesucristo. Los sábados a pensar y leer acerca de la Santísima Viren (de quien fue supremamante devota desde sus primeros años). Muchas veces dormía sobre el duro suelo. Se propuso hacer los oficios más humildes de la casa, y tratar a cada una de sus compañeras como si fuera muy superior a ella (cumpliendo lo que recomienda San Pablo: “Considerad a los demás como superiores en todo a vosotros).”(Filip. 2,3).

Redactó para su comunidad un Reglamento que fue aprobado después por 4 Sumos Pontífices (Honorio IV, Nicolás IV, Benedicto XI y Martín V). Ella misma era la más exacta en cumplir cada uno de los artículos del Reglamento, dando así muy buen ejemplo a todas.

Los que tuvieron que tratar con ella estuvieron de acuerdo en que su caridad, su amabilidad y su inclinación a buscar el bien de las almas de los demás, eran extraordinarias. La gente gozaba al recibir las demostraciones de su afectuosa bondad. Nunca dejaba escapar una oportunidad de ayudar a los que necesitaban de su colaboración.

Los sacerdotes decían que a los pecadores les hacían mayor bien los sencillos consejos de esta sencilla religiosa seglar, que los sermones de los mejores predicadores. Muchos pecadores se convirtieron de su vida de maldad, después de tener una charla con Juliana, la de la “pañoleta”.

Enemigos que se odiaban a muerte, hacían las paces y se declaraban para siempre la paz, cuando la santa se dedicaba a volverlos otra vez a la amistad.

Pasaba horas y horas seguidas dedicada a la oración, sin sentir pasar el tiempo. A quien le preguntaba por qué se estaba tanto tiempo de rodillas, le respondía: “Es para alejar las tentaciones”.

Muchos días los pasó solamente con la Sagrada Comunión, sin ningún alimento más.
Su fama de santidad se extendió por todos los alrededores de la casa donde vivía y por toda la ciudad. Y por medio de sus fervorosas oraciones consiguió favores especialísimos para quienes se encomendaban a sus plegarias.

En su última enfermedad, a la edad de 71 años, ya su estómago no le recibía ningún alimento. Vomitaba todo lo que comía. Así que tuvo que dejar de recibir la Sagrada Comunión. Y esto constituía para Juliana la más grande mortificación y penitencia. Y sucedió que en la última visita que le hizo el sacerdote, llevando el Santísimo Sacramento, la santa, sabiendo que no podía comulgar, pidió que le colocaran sobre su corazón un mantel blanco y sobre este mantel la Santa Hostia. Y he aquí que de un momento a otro, la Hostia Consagrada desapareció y nadie la pudo encontrar. Ella había pedido poder recibir a Jesús Sacramentado antes de morir, y su estómago no le permitía, pero su fe le consiguió el prodigio de poder comulgar. Después de muerta encontraron sobre su corazón, en la piel, una cicatriz redonda, como si hubieran cortado para que pasara una Hostia.

En recuerdo de esto, sus religiosas llevan siempre sobre su hábito, en el lado del corazón, una medalla donde está grabada una Santa Hostia.

Tan pronto como la Hostia Consagrada colocada sobre su corazón desapareció, Juliana, con una expresión de inmensa alegría en su rostro, como si estuviera en éxtasis, murió llena de amor hacia Nuestro Señor.

En su sepulcro se obraron numerosos milagros. Y nosotros le pedimos a tan grande santa que nos obtenga de Dios que también a la hora de nuestra muerte, recibamos con todo el fervor posible la Sagrada Hostia, donde está el cuerpo Santísimo de Cristo.

Fue canonizada por Clemente XII el 16 de junio de 1737.